Comentario de Karim Buhadla* / Fotografía: Miguel Bustamante (Terra)Ya pasó el momento de espera, ese momento que para los que seguimos su carrera a "pies juntillas" no llegaba nunca... Cyndi Lauper sacó un disco nuevo e hizo una gira mundial de la que nadie puede quejarse (ni olvidarse), ya que dejó el alma en el escenario en cada uno de los conciertos que entregó a sus seguidores.
Es la segunda vez que tengo la oportunidad (increíble y maravillosa) de asistir a uno de sus shows, la primera vez fue en 1994 en Santiago y ahora lo hice en Lima. Si bien es cierto la cantidad de público sólo alcanzó para decir que no fue un fracaso (el concierto estaba planeado para 8500 espectadores y llegaron casi 7000), también es muy cierto que ella no ha perdido un ápice de su calidad vocal. Suena igual que en los discos, entrega el alma, desgarra su garganta y encanta los corazones de los oyentes.
Al llegar a Lima, la estadounidense dijo muchas veces a la prensa que ésta era una fiesta de rock and roll, y que era exactamente para "divertirse" y dejar los problemas en casa. Pero no fue sólo eso, sino que mucho más: fuerza, alegría, música genial, voz única, demostración de valentía y derroche de un talento inigualable. Ella no bailó coordinadamente con bailarines, no hirió la imagen de Jesús, no habló mal de Bush, no tuvo poses de superestrella ni cobró 4 millones de dólares por concierto. Muy por el contrario, el mensaje de positivismo por el recientemente electo Obama y su esperanza de un cambio para mejor en todo el mundo fueron la tónica "política". Por otro lado, el contacto con la gente, de manera directa, efusiva y normal dieron el toque distintivo en el nacional de Lima.
Las entradas tenían precios que iban desde los 30 hasta los 100 dólares. Este es un precio que para muchos peruanos es difícil pagar, pero que con un poco de esfuerzo, pueden acceder a la presentación de una de las máximas estrellas mundiales de la música pop de los ochenta.
La venida de Cyndi Lauper a Perú se dio en medio de un boom de conciertos. Las semanas anteriores habían pasado por Lima: Kylie Minogue, Menudo (que aquí son mega estrellas) R.E.M. y Duran Duran. Tras el concierto de Cyndi Lauper llegaban Enrique Iglesias y Los Fabulosos Cadillacs. En sólo un mes la ciudad había tenido una verdadera avalancha de artistas que dejaron a todos locos (me incluyo porque también quedé loco con Cyndi). A esto, debemos agregarle que Perú no está muy acostumbrado a megaconciertos espectaculares, por lo tanto, fue casi una desestabilización gubernamental tener que usar diariamente cientos de guardias de seguridad para cuidar a las estrellas y mantener el orden en las calles.
Como quiera que haya sido, Cyndi Lauper trajo un show único, basado en una voz potente y un nutridísimo repertorio, que no sólo incluyo sus viejos hits, si no que mostró material nuevo de impecable nivel y excelente composición: el muy discotequero "Bring Ya To The Brink", que aunque no suena en las radios peruanas, el que lo tiene en casa o lo ha escuchado, puede decir con toda propiedad que ella es y será por mucho tiempo, una mujer con mucho talento y una creatividad fuera de serie. No puedo terminar sin comentar que el peak del concierto (y uno de los peaks de su voz) fue cuando cantó "Money Changes Everything", el estadio completo se transformó en un mar de gritos, descontrol, llantos, baile, rock and roll y asombro, mientras ella hacía lo que mejor sabe hacer, cantar y encantar. ¡Bravo Cyndi!
Es la segunda vez que tengo la oportunidad (increíble y maravillosa) de asistir a uno de sus shows, la primera vez fue en 1994 en Santiago y ahora lo hice en Lima. Si bien es cierto la cantidad de público sólo alcanzó para decir que no fue un fracaso (el concierto estaba planeado para 8500 espectadores y llegaron casi 7000), también es muy cierto que ella no ha perdido un ápice de su calidad vocal. Suena igual que en los discos, entrega el alma, desgarra su garganta y encanta los corazones de los oyentes.
Al llegar a Lima, la estadounidense dijo muchas veces a la prensa que ésta era una fiesta de rock and roll, y que era exactamente para "divertirse" y dejar los problemas en casa. Pero no fue sólo eso, sino que mucho más: fuerza, alegría, música genial, voz única, demostración de valentía y derroche de un talento inigualable. Ella no bailó coordinadamente con bailarines, no hirió la imagen de Jesús, no habló mal de Bush, no tuvo poses de superestrella ni cobró 4 millones de dólares por concierto. Muy por el contrario, el mensaje de positivismo por el recientemente electo Obama y su esperanza de un cambio para mejor en todo el mundo fueron la tónica "política". Por otro lado, el contacto con la gente, de manera directa, efusiva y normal dieron el toque distintivo en el nacional de Lima.
Las entradas tenían precios que iban desde los 30 hasta los 100 dólares. Este es un precio que para muchos peruanos es difícil pagar, pero que con un poco de esfuerzo, pueden acceder a la presentación de una de las máximas estrellas mundiales de la música pop de los ochenta.
La venida de Cyndi Lauper a Perú se dio en medio de un boom de conciertos. Las semanas anteriores habían pasado por Lima: Kylie Minogue, Menudo (que aquí son mega estrellas) R.E.M. y Duran Duran. Tras el concierto de Cyndi Lauper llegaban Enrique Iglesias y Los Fabulosos Cadillacs. En sólo un mes la ciudad había tenido una verdadera avalancha de artistas que dejaron a todos locos (me incluyo porque también quedé loco con Cyndi). A esto, debemos agregarle que Perú no está muy acostumbrado a megaconciertos espectaculares, por lo tanto, fue casi una desestabilización gubernamental tener que usar diariamente cientos de guardias de seguridad para cuidar a las estrellas y mantener el orden en las calles.
Como quiera que haya sido, Cyndi Lauper trajo un show único, basado en una voz potente y un nutridísimo repertorio, que no sólo incluyo sus viejos hits, si no que mostró material nuevo de impecable nivel y excelente composición: el muy discotequero "Bring Ya To The Brink", que aunque no suena en las radios peruanas, el que lo tiene en casa o lo ha escuchado, puede decir con toda propiedad que ella es y será por mucho tiempo, una mujer con mucho talento y una creatividad fuera de serie. No puedo terminar sin comentar que el peak del concierto (y uno de los peaks de su voz) fue cuando cantó "Money Changes Everything", el estadio completo se transformó en un mar de gritos, descontrol, llantos, baile, rock and roll y asombro, mientras ella hacía lo que mejor sabe hacer, cantar y encantar. ¡Bravo Cyndi!
* Karim Buhadla es un periodista y fan de Cyndi Lauper en Perú
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